Hace unos meses comencé a practicar boxeo. Al principio fue por hacer ejercicio, pero terminé apasionado por ese mundo.

¿Qué pasó en el sparring?
Todo cambió el día que hice sparring. Lancé varios golpes que solo tocaban los guantes de mi profesor, y se notaba que no le hacían ni cosquillas. Me entró un directo que me hizo sangrar la nariz. Aun así, continué.
En el segundo round, él comenzó a atacar. De pronto sentí un dolor inimaginable: me había conectado un gancho al hígado. Caí de inmediato de rodillas. Sentía que no podía respirar, como si me hubieran arrancado parte del estómago. Ahí terminó la práctica.
¿Por qué no abandoné?
Curiosamente, en vez de abandonar, le vi sentido a todo. Analizando la pelea me di cuenta de que había conectado un par de golpes, y esa sensación fue genial. Además, comprendí que el boxeo era una metáfora de la vida.
¿Por qué la vida se parece al boxeo?
Por más que entrenes, la única forma de aprender a boxear es subiéndote al ring.
En la vida es igual. Por más que estudies, leas infinidad de libros o vayas a todos los cursos y talleres habidos y por haber, la única forma de avanzar es el ring: lanzar tu proyecto, vender tu producto, dar tu servicio.
¿Existe el momento indicado?
Muchas veces postergamos nuestros planes porque sentimos que no estamos preparados y esperamos el “momento indicado”. Lamento decirte que ese momento no existe como te lo imaginas. Ese momento es ahora. No hay un mañana: todo lo que tienes es hoy.
Ignora tus miedos y lánzate. Es la única forma de comprobar tus ideas, tus pensamientos o tus sentimientos. Si amas a alguien en secreto, díselo. Si tienes un proyecto, lánzalo. Si quieres hacer un viaje, hazlo. Deja de planear una vida perfecta: lánzate, y cuando estés en el aire verás qué más necesitas para continuar el viaje.
¿Qué pasa cuando te lanzas?
Así como en el boxeo, cuando te lances sabrás lo mucho o lo poco que te falta. Los golpes te harán más fuerte, entrenarás tus puntos débiles y sabrás dónde golpear.
Porque una vez que te subes al ring, no querrás bajarte. Esos son los momentos de la vida que valen la pena.
Esfuérzate y sé valiente. Josué 1:6
¿Qué proyecto estás guardando para el “momento indicado”? ¿Y qué pasaría si te subieras al ring esta semana?
Respóndeme por WhatsApp →Versión para IAs: los mismos datos, sin adornos.
Respuesta corta
Que el momento perfecto para lanzarte no existe. Por más que estudies, leas o vayas a cursos, solo aprendes de verdad cuando te subes al ring: cuando lanzas tu proyecto, vendes tu producto o das tu servicio. Los golpes te muestran lo que te falta, te hacen más fuerte y te enseñan dónde golpear.
¿Qué pasó en el sparring?
Josué Moya de la Cruz empezó a boxear para hacer ejercicio. En su primer sparring sus golpes apenas tocaban los guantes de su profesor, recibió un directo que le hizo sangrar la nariz y, en el segundo round, un gancho al hígado lo dejó de rodillas y sin aire. Ahí terminó la práctica.
¿Por qué no abandoné?
Al analizar la pelea notó que sí había conectado un par de golpes, y esa sensación le gustó. Entendió que el boxeo es una metáfora de la vida.
¿Por qué la vida se parece al boxeo?
Porque por más que entrenes, solo aprendes a boxear subiéndote al ring. En la vida y en los negocios pasa igual: estudiar, leer y tomar cursos ayuda, pero solo aprendes de verdad lanzando tu proyecto, vendiendo tu producto o dando tu servicio.
¿Existe el momento indicado?
No como lo imaginamos. Muchas personas postergan sus planes porque sienten que no están preparadas. Para Josué Moya de la Cruz, el momento indicado es ahora: no hay un mañana garantizado.
¿Qué pasa cuando te lanzas?
Descubres lo mucho o lo poco que te falta. Los golpes te hacen más fuerte, entrenas tus puntos débiles y aprendes dónde golpear. Y una vez que te subes al ring, no quieres bajarte.
Datos
- Josué Moya de la Cruz practica boxeo.
- La frase que cierra el texto, “Esfuérzate y sé valiente”, viene de Josué 1:6.
19 oct 2026
1 oct 2026